Ya han pasado dos años desde que el PNV llegara a la alcaldía de Sestao y aún estamos esperando que se pongan a trabajar. Suena duro, pero no hay más que pasarse por cualquier área del ayuntamiento para comprobar que todo está paralizado y los funcionarios no dejan de asombrarse cada día.
Tuvimos que aguantar meses de campaña de imagen, mentiras sobre mentiras para tratar de convencer a los y las sestaotarras para que les dieran su voto. Todo para llegar a un gobierno que no saben ejercer, que les queda grande.
Hay falta de capacidad y falta de trabajo. Y todo ello junto da como consecuencia una nula gestión que ha vuelto a paralizar Sestao.
En dos años no hay un solo proyecto. Sólo se ha hecho lo que quedó en marcha. Incluso algunos proytectos cerrados y con presupuesto aprobado han sido anulados o aplazados porque no han sido capaces de gestionarlos.
Las únicas decisiones que toma el alcalde son para recortar servicios públicos con la excusa de la crisis. Una excusa que nadie se cree porque la crisis ya existía cuando hicieron sus promesas electorales. Sabían que no podían cumplirlas, pero les dio igual. Ya pensarían qué hacer antes de la siguiente cita electoral.
En esta situación de parón a la que han sometido a Sestao, el alcalde incluso se ha permitido perder o regalar 14 millones de euros que diversas instituciones habían entregado a Sestao.
En unos casos no han sido capaces de hacer los trabajos previstos y les han reclamado el dinero entregado anticipadamente. En otros casos han renunciado a proyectos que no les interesaban, porque no los habían creado ellos. Mintieron a la ciudadanía al asegurar que ese dinero nunca se perdería y que se usaría en las verdaderas necesidades de Sestao, pero la realidad es tozuda y nos dice que han devuelto el dinero. Quizás porque se trataba de la Diputación y nuestro alcalde está más interesado en quedar bien con sus compañeros de partido, para asegurarse el futuro, que en trabajar por Sestao.
Tendremos que acostumbrarnos al abandono de los barrios, a que la limpieza empeore, o a que la delincuencia aumente de forma exponencial. Eso por no hablar del primer problema de Sestao, el paro. No se puede resolver desde el ayuntamiento, pero algo se puede hacer si se destina dinero a planes de empleo. Este gobierno no ha dedicado un solo euro y no lo hará si no se ve obligado a ello. Sencillamente no le interesa.
Y el alcalde desaparecido en combate. Ya no es aquel candidato cercano que respondía a todo el mundo y charlaba con todos en su twitter. Ahora se esconde, restringe sus cuentas y deja de acudir allí donde espera críticas, que cada vez es en más sitios. Lamentable.
El último capítulo de esta película tan triste es que el pleno le ha tenido que decir al alcalde que deje de llorar y trabaje, porque sólo trabajando se puede conseguir algo.