Quedan más fiestas, como las del barrio de Kueto o las de San Miguel en La Iberia, pero tradicionalmente Santa Rosa es quien marca el final del verano y el retorno a la normalidad de la vida diaria de Sestao. Su sardinada es el acto central de la fiesta y tiene devotos incondicionales (la santa y la sardinada).
Un año más el aurresku de honor y el canto en honor de la Santa han marcado el inicio de la fiesta, aunque con una curiosidad, y es que este año, además de los habituales, había algún grupo político que ha llevado a todas sus figuras para hacer bulto y darse a conocer. Es lo que tienen las precampañas. Algunos candidatos aparecen donde nunca habían estado, sin darse cuenta de que la gente sabe quién es quién y cuáles son sus intereses.
Celebremos esta fiesta como hemos hecho con otras del verano, que a pesar de la crisis han mantenido un buen nivel.
Y bienvenidos a la rutina.