Acabará en los tribunales por incumplir la ley. No hay otra salida con este alcalde que quiere tapar sus vergüenzas impidiendo trabajar a la oposición.
Está cansado de hacer el ridículo en los plenos y en las comisiones y ha decidido no convocar más de las últimas y que a los primeros no vayan los periodistas amigos para que no quede constancia.
Pero no se da cuenta de que con eso lo único que hace, además de quedar en evidencia, es incumplir la ley. Porque es la ley la que marca que los concejales de la oposición pueden pedir la convocatoria de una comisión, y el gobierno municipal no se puede negar, ya que eso sería negar la fiscalización democrática de su gestión.
Pero tiene más miedo a hacer el ridículo que a no cumplir la ley.
Si atendiera las peticiones de la oposición debería dar cuenta de asuntos como la situación de la Escuela de Aprendices y el proyecto de Museo de la Siderurgia, el desarrollo de Camino Chiquito o el de Kueto, la evaluación del segundo Plan de Igualdad, la situación de la inmigración en Sestao o las medidas a adoptar para evitar la sobreocupación de pisos en el municipio.
También debería responder a preguntas sobre los gastos de la campaña de autobombo del Bicentenario, el procedimiento y coste de contratación de la consultora del Plan de Empleo o el relativo a la encuesta realizada a los vecinos de Sestao sobre satisfacción en los servicios públicos.
Ésta es su gestión transparente y participativa. Tal vez es que creía que le iban a dejar vender Sestao a los intereses de su partido o quedarse en su despacho sin hacer nada productivo para el pueblo.
Esperaremos a que los técnicos emitan su informe, pero muchos nos tememos que habrá que acabar en los tribunales para que cumpla le ley. ¡Que triste tener que hacer esto con alguien que debría tener la ley por bandera!