Estamos ante un fraude a los electores. Esos vecinos y vecinas de Sestao a los que se engañó con promesas falsas y anuncios que se sabía que eran imposibles. El primer año de gobierno del PNV finaliza sin nada que mostrar a la ciudadanía, aunque se empeñen en hablar de un gran trabajo. Los datos son tozudos y la gente no es imbécil.
Ya no hay reformas en los barrios. Las que dejamos en marcha o firmadas se paran porque no les gustan o porque no saben cómo conseguir la financiación de otras instituciones que el Gobierno socialista conseguía. No esperábamos que fueran capaces de lograr los más de 500 millones en inversiones que nosotros logramos (conocíamos sus limitaciones), pero al menos que no pierdan lo ya conseguido por su incompetencia en la gestión.
Desaparecen de la agenda la Estación Intermodal, la Central de Recogida Neumática de Basuras, el Centro de Mayores de Kueto, la segunda fase de Ignacio Zuloaga, Los Baños, el Horno Alto, la Ciudad Deportiva, o el Centro Cívico, entre otras muchas actuaciones que debían estar en marcha porque había compromisos adquiridos para su financiación.
Se pierden ayudas de 450.000 € en la Central de Recogida Neumática de Basuras, 400.000 euros en la Escuela de Aprendices, 1´3 millones en el Museo de la siderurgia, o 7 millones de la Ciudad Deportiva, entre otros, sin que ni siquiera se sonrojen.
Hablan de crisis, pero eso ya existía antes y ellos lo sabían cuando se apuntaban los méritos de una gestión que no era suya. Ahora no son capaces de conseguir un euro para invertir en la mejora de Sestao.
Están creando un déficit insostenible mientras renuncian a las inversiones que sirven para modernizar Sestao y gastan en sus obsesiones o en las de su socio Bildu. Pagan a consultoras para que hagan planes de empleo y euskera que pueden hacer gratis nuestros técnicos, ponen autobuses para ir al Ibilaldia a Trápaga, organizan cursos para que la gente hable euskera en la calle o destinan dinero a pueblos en procesos de liberación.
A cambio cierran la piscina y anulan cursos de natación de escolares, y ponen en peligro gastos como la asistencia domiciliaria o la atención a dependientes.
Pero analicemos algunas de sus promesas electorales:
Ascensores de La Paz: Nadie sabe nada del proyecto.
El traslado de la Subestación de Miramar: Dijo que ya estaba en conversaciones con Iberdrola y mintió. Ni conversaciones, ni ubicación para el traslado, ni dinero, porque lo tendría que pagar el ayuntamiento. Pero eso ya lo sabían cuando hicieron el anuncio en campaña electoral.
Creación de empleo: Ni un solo puesto de trabajo. No les gustaban nuestros planes de empleo y los han anulado. A cambio, nada.
Centro integral de empleo e innovación: ¡¡¡¡¿¿¿¿????!!!!
Mejoras de accesibilidad y seguridad de las instalaciones deportivas: Siguen siendo viejas, deficitarias, con problemas de accesibilidad y sin plan de evacuación. El dinero de la ciudad deportiva, que dijo que destinaría a las necesidades reales de Sestao, se lo han devuelto a la Diputación para que lo invierta en otros municipios.
Vivienda: Su proyecto número uno era Camino Txikito, pero sigue creciendo la hierba. Y lo mismo pasará en Kueto, donde es incapaz de convencer a sus amigos de Diputación para que empiecen una obra que tenían comprometida.
Al menos el de Kueto le sirve para tapar la nula gestión en aparcamientos con la creación de uno temporal en esos terrenos. Estamos esperando otras soluciones que sean definitivas para este grave problema del municipio.
Éste es el verdadero balance de un gobierno incompetente, que gasta en sus obsesiones un dinero que no tiene, que es incapaz de conseguir y que estaría mejor invertido en mejorar la calidad de vida de los vecinos y vecinas de Sestao.