viernes, 16 de julio de 2010

Acabar con la infravivienda


Han caido los número 52, 54 y 60 de la calle Rivas. Tres nuevos edificios que pasan a mejor vida después de haber conseguido realojar a todos los que vivían en ellos.

Los medios se fijan sólo en lo espectacular del derribo, pero lo importante está detrás, en el gran trabajo que hay que desarrollar para poder llegar a este punto.

En este legislatura se ha conseguido el derribo de trece edificios. Dos más, los números 17 y 19 de Rivas caerán en las próximas semanas y antes de fin de año lo harán los números 22 y 24 de la misma calle.

Cuando acaben estos derribos se habrá realojado a 127 personas, de las que 111 han sido realojadas en los tres años que llevamos de esta legislatura y 16 en toda la anterior legislatura con el gobierno del PNV.

Es un trabajo complicado porque no tenemos pisos municipales suficientes para todos. Muchos han tenido que salir fuera de Sestao y eso hay que negociarlo uno a uno en cada municipio de acogida.

Pese a quien pese la zona de rehabilitación se transforma. Los pisos que deben deribarse se derriban, las personas consiguen sus realojos, las viviendas que pueden salvarse reciben apoyos para rehabilitación... Y sobre todo la iniciativa privada entra en la zona. No es casualidad que sea el único lugar de Sestao donde en este momento la iniciativa privada invierte en vivienda, como pasa en Txabarri. Otro ejemplo claro es el hotel Naval. Es evidente que nadie mete su dinero si no está convencido de que se trata de un lugar con futuro.

La gente está cansada de promesas que no se cumplen. Por eso es reacia a creer en nuevos anuncios. Pero ahora las cosas se ven. Los vecinos pueden comprobar por sí mismos que todas las calles de sus barrios se han transformado urbanísticamente, que se está actuando contra quienes deterioran la convivencia y que se dota al barrio de equipamientos e infraestructuras.

En este momento hay que recordar que está en marcha la mayor inversión en reurbanización con la obra de la carretera Bilbao-Santurtzi y todas las calles que desembocan en ella (15 millones de euros).

También está en obras el nuevo vivero de empresas y centro social de La Venta del Gallo. Es casi una realidad el vial de acceso a La Benedicta, que se transformará en centro deportivo y de ocio. El Horno Alto sigue su proceso de rehabilitación para convertirlo en centro de interpretación de la siderurgia, y la antigua escuela de aprendices inicia su reforma para ser sede del museo científico e industrial.

Los compromisos se justifican con acciones.