
El último semestre de 2011 fue el peor de los últimos ocho años en cuanto a incendios provocados en Sestao y el comienzo de 2012 se presenta aún peor.
Más ataques de pirómanos, una oleada de robos en el interior de coches aparcados y de robos de los propios vehículos, y otra oleada de robos en viviendas mientras sus propietarios dormían.
Así estamos cuando se cumple un año del gobierno del PNV. Y es curioso que ahora no pase nada. Los datos son claramente peores, pero el gobierno del PNV, con su alcalde a la cabeza, lo niega, los medios lo silencian (unos porque sólo cuentan lo que les mandan a la redacción y otros por su vinculación política) y quienes protestaban en la calle o en la televisión han desaparecido del mapa.
El repunte de los delitos se produce después de que el gobierno del PNV haya retirado cuarenta personas de la calle, que se encargaban de la seguridad ciudadana. Eran serenos o agentes de barrio que han contribuído enormemente a mejorar la nsituación en los barrios siendo los ojos de la policía en todos los rincones del municipio.
Nada importa. Lo que parecía la primera preocupación de los nacionalistas cuando se podía hacer campaña manchando la imagen de Sestao y creando una alarma social injustificada, ha pasado a ser un asunto sin interés. Quizás por ello ahora no tienen las prisas de antaño por convocar el consejo de seguridad ciudadana.
La foto que acompaña esta entrada tiene poco más de una semana. Un incendio en un coche estuvo a punto de provocar una desgracia en la calle Pablo Sarasate. Las llamas, muy cerca de la fachada, han causado daños en ventanas y balcones, llegando incluso hasta el alero. Los vecinos no podían salir de sus casas y la policía alertó a los bomberos ante el riesgo de que se viera afectada la conducción de gas. Si alguien no lo ha visto reflejado en su medio de comunicación habitual, que pida explicaciones, porque hasta hace un año no se les escapaba ni una sola de estas noticias.