El PNV parece empeñado en destrozar todo lo que huela a progreso en Sestao. Ya no es noticia que se paralicen las obras de renovación de las calles o que se devuelvan subvenciones para no invertir un euro en el municipio. Pero es que ahora han llegado más lejos.
Cuatro años después de aprobar el Plan Director (con el voto unánime de todos los grupos políticos, incluído el PNV) y de haber invertido más de seis millones de euros en instalar tuberías y buzones para la recogida neumática de basuras, los nacionalistas han decidido paralizar la instalación y volver a analizar cuál es el mejor sistema para Sestao. El Alcalde dice que hay que estudiar su coste ecológico y social. Lo dice y es capaz de quedarse tan tranquilo.
El problema no es que pueda quedar en nada el esfuerzo que se hizo desde la alcaldía socialista para conseguir del gobierno de España y del gobierno vasco la mayor parte del dinero invertido en la instalación.
Lo peor es que Sestao se vuelve a paralizar mientras otros municipios avanzan. Y no es sólo un freno, porque las obras que se hagan ya no incorporarán el sistema de recogida neumática de basuras, con lo que, cuando se quiera retomar el proyecto, el trabajo y el coste será doble.
El PNV, como en otros temas, sencillamente no tiene proyecto, no sabe lo que quiere ni lo que hace. De esto se aprovecha Bildu, que apoya todo lo que haga falta apoyar a cambio de conseguir lo que quiere.
Detrás de esta decisión vuelve a estar Bildu. Y ya sabemos cuál es el plan de basuras de Bildu. Lo ha puesto en marcha en los municipios guipuzcoanos conde gobierna. Coloca postes en la calle, con ganchos donde los ciudadanos tienen que colgar sus bolsas de basura. Postes identificados con nuestros nombres, para controlar el interior de las bolsas y poder sancionar hasta con 30.000 euros a quienes no reciclen adecuadamente. Los ciudadanos ya no pueden sacar la basura diariamente sino los días marcados para la ecogida de basura orgánica, vidrio, papel, u otros elementos.
En resumen, proponen un sistema que nos devuelve al siglo pasado, con las bolsas de nuevo en la calle (antiestético y apestoso) más incómodo y con un control policial de nuestra basura.
¿Es éste el sistema por el que apuesta el PNV? Debería aclararlo cuanto antes.
